jueves 16 de julio de 2009

CLARA




Clara era una mujer radiante, feliz y se vestía bien. Era de esas que se podía decir que estaba “parada en su sitio”. Nunca se le vio molesta, y por más cosas que le hicieran nunca torcía la boca. Se mantenía viendo pasar la gente. Era uno de sus hobbys. Aunque nunca formalizaba con nadie. Mucha gente la admiraba por su belleza y estilo único, pues su ropa era lo que llamaba la atención. Ella se mantenía a la moda. Cada semana lucia algo de una colección nueva. Era la envidia de sus compañeras y personas que la veían. Un día clara se cayó y se quebró la cabeza.

- ¡Miguel! Se escuchó gritar al dueño del almacén. Vaya recoja ese maniquí que lo puso ¡mal! Si ve, usted pa’ que se pone a joder con esa mierda, la dejó mal parada-.

Miguel que quería al maniquí como a su novia, corrió a ver que le había pasado.

-No es nada -. Dijo Miguel.

-Le ponemos un sombrero a Clara y ya-.

Don Arnulfo, que no entendía como alguien le podía poner Clara a un maniquí, asintió con la cabeza y siguió atendiendo a una mujer que preguntaba por el vestido que Clara llevaba puesto.

11 maneras de disimular la pobreza


(Artículo que saliò por ahí)

Hagamos que su papá era un narcotraficante, se lo mataron o extraditado y el gobierno le quitó todos los bienes y lo dejo sin un cochino peso. Bueno pero si no le gusta lo ilegal, es una persona honesta y aborrece o siente miedo de ser traqueto entonces hagamos que es dueño de una empresa, se quiebra y le toca vender las cosas materiales y quedarse en la cochina calle. Sino entonces hagamos que su familia hizo malos negocios, llegó la desgracia y quedaron en banca rota.

Todas estas situaciones le pueden suceder en la vida a cualquier persona acomodada, que viva bien o tenga mucho dinero. Lo difícil es si usted vive del qué dirán o es alguien muy superficial, saberlas sortear ante los demás y en lo posible no pasar penas puede ser algo traumático. Así que si usted es una persona que está pendiente de lo que opinen los otros, quiere disimular la pobreza y tratar de vivir tranquilo, aquí unos consejos para esconder que usted se volvió pobre, entró en crisis económica y tal vez se demore en salir.

1. Puede decir que se volvió religioso, fundó una secta o se alió con una iglesia donde se debe despojar de todo lo material.

2. Puede empezar a querer ser excéntrico alegando que toda su ropa es igualita o similar.

3. Puede inventarse que se volvió hippie, así no le dirán nada por empezar a usar el servicio público, tener los zapatos rotos y pasarse a vivir a San Antonio.

4. Puede alegar que ahora es comunista – socialista, odia este sistema opresor y superficial y nadie le dirá nada al cambiarse a una universidad pública.

5. Se rapa, usa únicamente una manta amarilla y dice que está haciendo un curso para monje Shaolin online. Es la época de la globalización y la virtualidad, entonces nadie lo refutará.

6. Puede decir que ahora se preocupa por el medio ambiente, se ha vuelto un ferviente activista ecologista y por eso vendió el carro.

7. Si van a comer a finos restaurantes, se inventa que está a dieta, se ha vuelto vegetariano o que se volvió alérgico a las especies y otros condimentos y prefiere comer lo de su casa.

8. Al ir a tomar con sus amigos deja claro desde un principio que no pone ni un peso pa’ trago, ya que está en un tratamiento de alcohólicos anónimos y debe seguir los 12 pasos.

9. Si no quiere que nadie vea como está viviendo ahora, alejarse de todo el mundo por un buen tiempo, invéntese que tiene el virus A(h1n1).

10. Alega que está cansado de las tecnologías invasoras y por eso ha decidido no tener internet, dejar de pagar el celular, y no le interesa comprar Ipod u otras “pendejadas tecnológicas que existen simplemente por moda”.

11.Déjese de pendejas y de llorar porque le cayó la rolla. No pierda el tiempo leyendo más blogs de mierda y más bien invéntese algo o ¡busque trabajo!


POLI PAYASADA: DEVUELVANME MIS EMPANADAS.


(Artículo que salió por ahí)

Salir ahora a la calle me hace sentir como en cual vil régimen dictatorial. Por donde camino veo una “marranita”, pasa una patrulla motorizada o una camioneta de la policía. Muchos dirían que tal vez esto es bueno, hay mayor seguridad y podemos estar tranquilos. Pero entrando a analizar bien las cosas realmente lo único que está pasando es que los policías están recibiendo mayores ingresos. Si señor lector como lo lee soy testigo, cómplice y conocedor de que los bolsillos de los payasos de verde, se están engordando. Para la muestra este suceso. Me encontraba yo fumándome un porrito. Iba de copiloto en el carro de un amigo. Me pego una calada, cuando a mi lado aparece una patrulla. De inmediato salto, escondo la pata, pero los tombos me dicen: pare y ahorillese. Paramos, mi amigo se baja, alega, le dice que sólo era uno, que estábamos muy estresados, pero nada, ellos dicen que vamos a la estación. Yo empiezo a pensar que dirán mis papás, todo el tiempo que iremos a gastar y la charla que nos darán. Comenzamos a seguirlos, ellos tienen nuestros papeles así que vamos despacio. En una esquina paran y nos preguntan que cómo vamos arreglar. Mi amigo le responde que no lo volvemos hacer. Los policías insisten que tiremos ideas, mi amigo insiste que ya aprendimos, que tranquilos. Los policías hacen mala cara y arrancan. Continuamos siguiéndoles, yo solo tengo 10 luquitas y son para las empanadas. Mi amigo tiene lo mismo pero la monchis está brutal, así que por nada del mundo queremos despojarnos de la platica. Volteamos por un callejón oscuro y los polis paran. Hacemos lo mismo y de nuevo se acercan, insisten que se nos va ir hondo, que va a tocar esperar a que llegue el superior. Que tal vez nos demoremos toda la noche, que lo mejor sería llenar la moto. De inmediato mi amigo me mira me indica con los ojos que le pase la plata. Con tristeza saco mi billetico y se lo doy. Mi amigo saca el suyo, el par de desgraciados sonríen nos dan nuestros papeles. Esa noche llegué con rabia a mi casa, hubiera preferido que nos multaran pero no señores, fui débil y tiré mi plata de las empanadas. Mi estomago clama por comida pero en mi nevera sólo encuentro agua.

COMPRA, COMSUME, DERROCHA: ¡NO SIENTAS PENA!



Frecuentemente leo artículos en diferentes publicaciones sobre “lo ciegos que estamos los jóvenes” por dejarnos manipular por un mundo globalizado, una publicidad que ofrece productos innecesarios y las practicas consumistas del capitalismo. Pues hoy señoras y señores en este pequeño espacio que me han brindado quiero ser de los primeros que reconozca que en el mundo somos MILLONES los que nos encantan comprar gadgets, soñamos con ese carro que ofrece la televisión y nos preocupamos porque el nombre de un tipo este en nuestros calzoncillos.
Todo este desenfreno consumista, y adicción por diversos elementos llamativos y generadores de necesidades, son productos de la época después del periodo de guerras. En las que los países industrializados comenzaron una carrera armamentista y tecnológica en pro de su seguridad nacional, el bienestar de los ciudadanos y el desarrollo del progreso. Creando productos que un principio eran de uso militar (el Internet, gps, celular) o científico (L.S.D, algunas medicinas) pero que debido al capitalismo agresivo y el crecimiento de las corporaciones, entraron al mercado común, donde el ciudadano promedio se volvió casi que adicto a ellos. Por eso me pregunto por qué razón debemos negarnos a tan exquisito placer en el que no ha tocado vivir, de obtener elementos que desde pequeños los medios nos han bombardeado como ropa de marca, video juegos, grandes pantallas, zapatos que te elevan el ego, comida chatarra internacional, celulares que por poco te hablan, drogas recreativas y lugares que venden sofisticación y glamur para emborracharse.
Así de esta manera me hago defensor de todos aquellos que muchas veces han sido juzgado y llevado al escrutinio público por ODIAR MONTAR EN BUS, (lugar de olores nausebundos, esperas eternas y atropellos hacia las personas) querer comer en MC Donald’s o mantener pegados a su Ipod. Aquellos no son simples borregos, esclavos o sumisos de un sistema opresor (como los quieren llamar esos personajes Neo socialistas y anti imperialistas que disfrutan encenderse con la policía por cualquier bobada o que se creen mejores personas por tener la misma ropa todos los días). Aquellos son individuos “hijos del video clip”, “frutos de este mundo posmoderno”, “Homo Cyber Sapiens” (como se ha denominado al hombre del mañana), que se han dado a la tarea de disfrutar, gozar, comprar, y ser felices con tecnologías y elementos que les mejoran o proponen enriquecer la vida.

miércoles 17 de junio de 2009

EL CINE SEGUN DAVID FINCHER Y GUY RITCHIE




Cabe decir que una persona que sea fanática del cine de este par de directores, responde a parámetros, gustos y estéticas que fluctúan entre lo comercial y lo artístico por así decirlo. Es un tipo de películas que se quedan en un limbo curioso en el que las personas que están acostumbradas a los “Blocksbusters” y las grandes producciones de Hollywood desconocen o apenas han oído o visto apartes. Y el otro grupo de conocedores, cinéfilos con ínfulas de intelectuales, que tan solo consideran al cine arte o a películas independientes convencionales, desprecian.

El cine de estos dos directores es un cine influenciado por el videoclip, la publicidad, el pastiche, las cámaras caseras y la narrativa no lineal. Con historias, en su mayoría de trabajos, cercanas, grotescas, agobiantes con personajes memorables. Su público son personas que disfrutan de la complicidad y presencia del director en el filme, hijos del videoclip, las nuevas tendencias y un cine que tal vez en taquilla no recaude mucho, pero con el tiempo perdura y se convierte en cine de culto.

En primera instancia David Fincher se inició en trabajos menores dentro de grandes producciones como el retorno del Jedi, y luego se haría un nombre en la publicidad y ciertos comerciales. Haciendo trabajos para Nike, Pepsi, y posteriormente Madonna y los Rolling Stones. Siendo un director y explorador de nuevos lenguajes y formas visuales de atrapar a las personas por medio de su sello personal y el manejo de la cámara. La primera película que haría sería Alien 3 una mega producción que hacía parte de una trilogía con la que Fincher empezaría a vislumbrar esa estética fría, agobiante y apática por el conocido uso del verde y las sombras en sus filmes posteriores. Aunque fue criticado por ser casi un desconocido, cabe destacar que la película tuvo audiencia y creó una de las imágenes más famosas del cine actual: aquél primer plano del Alien respirándole a la teniente Ridley en la cara. Luego vendrían las angustiosas The Game, The Fight Club, Seven y The Panic Room. Películas enmarcadas en la psicología de ciertos personajes en atmósferas oscuras, frías, que dejan ver sus pesadillas y lado más oscuro. A nivel visual para muchos escépticos Fincher “se dedicaba a mover mucho la cámara”.
Para los amantes de este tipo de cine esos movimientos son versátiles, te hacen apreciar la película e invitan a que te compenetres con un estilo de un director que quiere que te sumerjas en las historias de manera vertiginosa.

En las últimas producciones, este talentoso cineasta ha cambiado un poco su estilo. Ha llegado a una etapa de madurez donde tal vez importen un poco más las historias, tal es el caso de Zodiac y Benjamín Button. Pero sin embargo, toda esa psicología y compenetración de su mundo no se ha dejado de dar porque ahora haga planos más largos, la cámara sea más estable y por fin Hollywood lo vea como un director de sus filas. Al contrario, el nuevo Fincher ha dejado claro que puede ser original desde dentro del sistema.

En el caso de Guy Ritchie las cosas no fueron tan fáciles. Comenzó a hacer videos musicales cuando tenía 30 años y con el dinero recaudado inició el rodaje de su primera película independiente: Lock, stock and two smoking barrels, cinta que lo catapultó como “el Tarantino Inglés” y que rompió con muchos esquemas instaurados en las películas de gánsteres. Luego haría Snatch, Revolver, Rock and Rolla, películas que entre todas tienen los mismos ingredientes: matones, enredos, humor negro, violencia satírica, anti héroes en desgracia. Para muchos estas películas pueden ser parecidas (incluyen hasta los mismos actores en ciertos casos) y las temáticas recurren a que casi todos se maten. Pero más allá del simple hecho de encasillar a este director dentro un género, es mirar la forma en que crea sus personajes, los ambientes que le brinda, la forma en que maneja la sátira con violencia y el lenguaje visual aplicado.

En su cine los efectos son un personaje más, pues guían la narración, sumergen en el punto de vista de los protagonistas hacen que el público se compenetre, invitan a que haya narrativa y crean adeptos de ese cine que se atreve a experimentar, que muestra que ante todo un realizador debe tener ingenio, pasión, creatividad y no le debe importar ciertas posturas que se tienen dentro de la industria y en general la sociedad.

Sus personajes representan de una manera caricaturesca y exagerada esa violencia y ambición decadente, que podemos llegar a tener. Se mofa de los estereotipos del matón, el jefe, el pobre y los marginados. De la clase baja, alta y de una sociedad en la que el dinero es el elemento desencadenador de muchas acciones.
A nivel visual utiliza narración para explicar las escenas, sus personajes advierten al público, le hablan y le hacen saber que todo está dentro de los parámetros de un chiste bien contado. Puede haber cambios de color, cambios de gravedad, acciones largas en secuencias de planos resumidas, cámara lenta, retroceso, fotografía anímica y hasta animación. En fin un derroche de herramientas que hacen que las películas sean amadas por gomosos de este tipo de técnicas y odiadas por cinéfilos conservadores.

El concepto del ANTI HEROE


Aqui conparto dos textos de mi tesis analizando una serie de conceptos. Algo muy distinto a lo posteo aqui.



EL CONCEPTO DEL ANTIHÉROE.

Desde la ancestral creación del relato fantástico y los roles de mito de los personajes han existido héroes (protagonista) y villanos (antagonista). Ambos personajes reflejan de un modo idealista, moralista y sin matices, la constante lucha del bien y el mal. En la cultura occidental refiriéndoos a la cultura pop, podemos encontrar claramente estos personajes como Superman y Lex Luthor propiedad de DC Comics. O James Bond (de Ian Fleming), y su innumerable lista de villanos. Dichos héroes representan los valores e ideales de una sociedad que lucha por la libertad, el orden, la paz, la igualdad, la justicia, y no les importa sacrificarse. Los villanos obviamente están cegados por la sed del poder, la ambición y siempre tratan de salirse con la suya sin importa si hacen daño a otros. El público o consumidores en general de estos relatos están al lado del “bueno” y apoyan sus acciones, pues les produce fascinación esa grandeza en pro de un mejor mañana.

Pero en la medida en que las sociedades se han hecho más analíticas y profundas, y han caído en cuenta de la situación de decadencia y perversidad en la que vivimos; con los medios arrojándonos los más altos índices de violencia, imágenes de guerra y un egoísmo innato en muchos, que sólo se preocupan por sobrevivir, es claro que la necesidad de personajes más reales, que sufren internamente como lo puede hacer el ciudadano común y que representan esa sociedad hipócrita, egoísta y realista que ha venido gestándose. Las personas comunes tienen amigos, familia, personas que aman, gente que odian o aborrecen. Hablan mal de los que los rodean, inventan chismes, discuten, pelean, hacen o aunque sea piensan en hacer maldades a los otros. En otros casos buscan sólo su propio beneficio o no les importan los demás. Realmente la gente común no es mala ni buena. Existen, como se vio en los perfiles analizados, personas que todos los días matan cientos de personas, cometen crímenes atroces, pero aman a su familia y regalan dinero a los pobres. Tal es el caso de algunos narcotraficantes colombianos.

Es así como en los relatos e historias de los últimos años, es común ver sujetos protagonistas, que fluctúan entre el mal y el bien. Que matan en pro de un beneficio, decadentes, pesimistas, enfermos, pecaminosos, que imponen sus propias reglas, llenos de anti-valores pero a su vez con sentimientos y capaces de hacer así sea una obra buena. A estos personajes se les puede nombrar como Anti héroes, seres con los que el público se puede sentir más identificado por tener rasgos similares o porque representan lo que no son capaces de hacer pero que en algún momento han podido a llegar a pensar o sentir. Según la Real Academia , antihéroe es el Personaje de una obra literaria, narrativa o dramática, a quien se atribuyen las características físicas, psíquicas y humanas contrarias a las del héroe tradicional: el antihéroe suele coincidir con el antagonista. Como ejemplos Jhon Constantine en el comic Hellbrazer de Vertigo\DC y la película Constantine, 2005, de Francis Lawrence. Jack Sparrow de Piratas del Caribe I, II, III.

CALI PAYASADA


(Articulo Rechazado por ahi con esta nota: La idea de exponer nuestros desacuerdos con la sociedad o con cali es que además de quejarnos de que es lo peor podamos dar un punto de vista de solución a las cosas y no hablar sin tener bases para ello, pues no podemos generalizar en temas como por ejemplo que todos los travestis asesinos y prostitutas periqueras) como si no lo fueran.

Uno a veces se levanta y quiere no ser pesimista, tener una cara alegre y querer a su ciudad. Realmente lo digo con toda la sinceridad, he tratado de verle el lado positivo a las cosas, de observar los logros y acciones buenas que se hacen en Cali. Pero prendo el televisor, leo los periódicos o salgo a la calle y de inmediato me doy cuenta que vivo en Cali Payasada.
Tránsito por los semáforos y únicamente veo pobreza, abandono y desigualdad. Deambulo por Granada o la sexta y observo a los travestis asesinos, las prostitutas periqueras y decenas de expendedores de vicio. Todo el mundo sabe donde lo venden, la policía sabe quiénes son, pero todo sigue igual.
Recibo emails de viejas que atracan en buses, que violan en parques y de personas desaparecidas que nunca regresarán. Hablo con mis amigos y me cuentan de las peleas y golpizas que han protagonizado. En varios casos simplemente por mirar a una mujer linda, vestirse diferente o caminar por ahí. En Cali la mayoría de gente quiere ser traqueto o le gusta pensar que hace parte de una pandilla. También tratan de sacarle provecho a cualquier situación o de tumbarte.
Soy víctima del robo del carro y de otros objetos y déjenmeles decirles que después de uno tener una pistola en la cabeza mientras tres desgraciados se llevan tu carro, querer a tu ciudad es lo menos que quieres volver a hacer.
Ahora por las calles ronda la policía como en cual vil régimen dictatorial. Muchos pensarán que mejor porque hay mayor seguridad. Pero de nuevo todo es una payasada. Hace poco me pararon porque tenía los vidrios oscuros no permitidos. Hubiera preferido que me llevaran a la estación. Pero de inmediato pronunciaron las palabras mágicas “como vamos hacer… la moto no tiene gasolina”. Dudé si debía seguirles la payasada. Fui débil, les entregué 20 lucas y me dirigí a mi casa pensando qué hubiera sido peor, si soy de aquellos que fomentan la payasada. Luego recapacité. Tal vez haber hecho las cosas bien no hubiera cambiado nada. Cali seguirá igual durante muchos años más.