
Cabe decir que una persona que sea fanática del cine de este par de directores, responde a parámetros, gustos y estéticas que fluctúan entre lo comercial y lo artístico por así decirlo. Es un tipo de películas que se quedan en un limbo curioso en el que las personas que están acostumbradas a los “Blocksbusters” y las grandes producciones de Hollywood desconocen o apenas han oído o visto apartes. Y el otro grupo de conocedores, cinéfilos con ínfulas de intelectuales, que tan solo consideran al cine arte o a películas independientes convencionales, desprecian.
El cine de estos dos directores es un cine influenciado por el videoclip, la publicidad, el pastiche, las cámaras caseras y la narrativa no lineal. Con historias, en su mayoría de trabajos, cercanas, grotescas, agobiantes con personajes memorables. Su público son personas que disfrutan de la complicidad y presencia del director en el filme, hijos del videoclip, las nuevas tendencias y un cine que tal vez en taquilla no recaude mucho, pero con el tiempo perdura y se convierte en cine de culto.
En primera instancia David Fincher se inició en trabajos menores dentro de grandes producciones como el retorno del Jedi, y luego se haría un nombre en la publicidad y ciertos comerciales. Haciendo trabajos para Nike, Pepsi, y posteriormente Madonna y los Rolling Stones. Siendo un director y explorador de nuevos lenguajes y formas visuales de atrapar a las personas por medio de su sello personal y el manejo de la cámara. La primera película que haría sería Alien 3 una mega producción que hacía parte de una trilogía con la que Fincher empezaría a vislumbrar esa estética fría, agobiante y apática por el conocido uso del verde y las sombras en sus filmes posteriores. Aunque fue criticado por ser casi un desconocido, cabe destacar que la película tuvo audiencia y creó una de las imágenes más famosas del cine actual: aquél primer plano del Alien respirándole a la teniente Ridley en la cara. Luego vendrían las angustiosas The Game, The Fight Club, Seven y The Panic Room. Películas enmarcadas en la psicología de ciertos personajes en atmósferas oscuras, frías, que dejan ver sus pesadillas y lado más oscuro. A nivel visual para muchos escépticos Fincher “se dedicaba a mover mucho la cámara”.
Para los amantes de este tipo de cine esos movimientos son versátiles, te hacen apreciar la película e invitan a que te compenetres con un estilo de un director que quiere que te sumerjas en las historias de manera vertiginosa.
En las últimas producciones, este talentoso cineasta ha cambiado un poco su estilo. Ha llegado a una etapa de madurez donde tal vez importen un poco más las historias, tal es el caso de Zodiac y Benjamín Button. Pero sin embargo, toda esa psicología y compenetración de su mundo no se ha dejado de dar porque ahora haga planos más largos, la cámara sea más estable y por fin Hollywood lo vea como un director de sus filas. Al contrario, el nuevo Fincher ha dejado claro que puede ser original desde dentro del sistema.
En el caso de Guy Ritchie las cosas no fueron tan fáciles. Comenzó a hacer videos musicales cuando tenía 30 años y con el dinero recaudado inició el rodaje de su primera película independiente: Lock, stock and two smoking barrels, cinta que lo catapultó como “el Tarantino Inglés” y que rompió con muchos esquemas instaurados en las películas de gánsteres. Luego haría Snatch, Revolver, Rock and Rolla, películas que entre todas tienen los mismos ingredientes: matones, enredos, humor negro, violencia satírica, anti héroes en desgracia. Para muchos estas películas pueden ser parecidas (incluyen hasta los mismos actores en ciertos casos) y las temáticas recurren a que casi todos se maten. Pero más allá del simple hecho de encasillar a este director dentro un género, es mirar la forma en que crea sus personajes, los ambientes que le brinda, la forma en que maneja la sátira con violencia y el lenguaje visual aplicado.
En su cine los efectos son un personaje más, pues guían la narración, sumergen en el punto de vista de los protagonistas hacen que el público se compenetre, invitan a que haya narrativa y crean adeptos de ese cine que se atreve a experimentar, que muestra que ante todo un realizador debe tener ingenio, pasión, creatividad y no le debe importar ciertas posturas que se tienen dentro de la industria y en general la sociedad.
Sus personajes representan de una manera caricaturesca y exagerada esa violencia y ambición decadente, que podemos llegar a tener. Se mofa de los estereotipos del matón, el jefe, el pobre y los marginados. De la clase baja, alta y de una sociedad en la que el dinero es el elemento desencadenador de muchas acciones.
A nivel visual utiliza narración para explicar las escenas, sus personajes advierten al público, le hablan y le hacen saber que todo está dentro de los parámetros de un chiste bien contado. Puede haber cambios de color, cambios de gravedad, acciones largas en secuencias de planos resumidas, cámara lenta, retroceso, fotografía anímica y hasta animación. En fin un derroche de herramientas que hacen que las películas sean amadas por gomosos de este tipo de técnicas y odiadas por cinéfilos conservadores.